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QUIENES SOMOS sep HISTORIA

SOBREVOLANDO 180 AÑOS DE HISTORIA

A la muerte de su fundador, la Congregación tenía en 250 a 300 miembros, incluyendo casi 50 en Canadá, divididos en cuatro provincias: Vourles, Saint-Flour, Rodez y Canadá. No se logró el proyecto inicial de involucrar catequistas laicos a la congregación. El P. Querbes todavía había mantenido la esperanza de que los "catequistas laicos" viesen la luz.

En Francia, el Clérigo de San Viator servía en pequeñas parroquias rurales, donde era, como deseaba el fundador, "cantor, sacristán, catequista, comensal y compañero" del sacerdote y, por supuesto, maestro de escuela. La Provincia de Canadá tomó una dirección diferente desde los primeros años: dirigía escuelas primarias, también un colegio, la responsabilidad de una parroquia y había creado una institución para sordomudos.

La congregación "francesa"
En Francia, después de la muerte del fundador y hasta casi 1880, el desarrollo fue rápido y constante. El crecimiento se fue aminorando durante los quince años siguientes: se entraba en un área de turbulencias políticas. Las congregaciones que, hasta entonces, podían dirigir escuelas comunales, públicas y remuneradas por el estado, tuvieron que abandonarlas para abrir escuelas parroquiales, libres pero pobres. Los religiosos fueron obligados al servicio militar. Disminuyeron las entradas al noviciado. En 1900, había 500 religiosos franceses de un total de 760 religiosos en toda la Congregación.

En Canadá, el desarrollo de la comunidad se hizo a partir de obras poco numerosas pero sólidamente implantadas. En 1897, medio siglo después de la fundación, la provincia contaba con 215 religiosos.Tres religiosos canadienses fundaron, en 1865, una escuela en Bourbonnais, en Illinois (Estados Unidos). Se abrió un noviciado y, en 1882, los religiosos de Estados Unidos formaron la provincia de Chicago. Al final del siglo, contaba con algo más de 40 religiosos.

Hasta los umbrales del siglo XX, la Congregación presenta lo que se podría llamar el "rostro francés". Los religiosos de Francia constituían el grupo dominante. Excluyendo la provincia de Chicago, las obras de todas las demás provincias obedecen al mismo esquema: escuelas elementales, a veces con pequeños internados, que representan el principal compromiso de la Congregación; algunos colegios que no ocupan a más que una minoría de religiosos; obras sociales, (orfanatos en Francia, instituto de sordomudos en Montréal); algunas sacristías. Predominan las pequeñas o medianas comunidades, compuestas en gran parte por religiosos hermanos.

La tempestad
En Francia, en mayo de 1903, el gobierno decretó el cierre de 11.000 escuelas y hospitales dirigidos por congregaciones religiosas.

En el espacio de dos meses, los Clérigos de San Viator de Francia vieron cerrarse las direcciones provinciales, los juniorados, los noviciados, las casas de religiosos mayores. El personal fue dispersado. Todas las escuelas y colegios fueron hostigados. Muchos de ellos desaparecieron. Todos los bienes inmuebles de la Congregación fueron incautados por el Estado y se perdieron definitivamente. Las comunidades se rompieron. Algunos religiosos conocieron los tribunales e incluso la prisión. Otros, a veces con muchos años, partieron hacia el extranjero.

En las tres provincias francesas, se había previsto la tormenta, pero no se pensó que sería tan fuerte. Se eligió Bélgica como posible lugar para replegarse los religiosos de la Provincia de Vourles y España para los de la Provincia de Rodez. La Provincia de Canadá había indicado que, en caso de necesidad, acogerían a los religiosos de Francia; 31 encontraron refugio allí.

Las provincias de Rodez y de Vourles intentaron reconstruirse poco a poco. Todas las escuelas eran libres y estaban dirigidas por personal "laicizado", como se decía entonces. Algunas "obras materiales" ofrecían algunos recursos (huertos, explotaciones agrícolas, confección de sotanas, venta de objetos de piedad...). En Bruselas y en Vitoria se desarrollaban colegios. Se intentaba revivir, cuando estalló la I Guerra mundial y fue necesario entrar de nuevo en la incertidumbre del mañana. Casi la mitad de los religiosos fueron movilizados: 29 murieron en el frente. Literalmente fue una aniquilación, pues esos religiosos eran los jóvenes.

Después de quince a 20 años de pruebas, las Provincias están cansadas. . Este período corresponde a un debilitamiento, o casi una desaparición, de la dirección francesa sobre el conjunto de la Congregación. En 1907-1908, el número de religiosos norteamericanos llega a ser mayor que el de los religiosos europeos.

La congregación "canadiense"
Desde 1920 hasta la década de 1960, el número de religiosos canadienses aumentaron de manera constante, llegando a ser los dos tercios de la Congregación (en 1960: 1146 sobre 1760). Este dinamismo permitió el desarrollo de colegios clásicos sólidos y de gran reputación, (Seminario de Joliette, Collège Bourget en Rigaud y otros), las instituciones especializadas para sordomudos (Montreal y Québec), y para ciegos (Montreal). También van religiosos hacia el este, a la desembocadura del rio San Lorenzo; hacia el norte, en Abitibí y en Témiscamingue; hacia el oeste, en Manitoba; e incluso mucho más lejos, ya que, en 1931, algunos religiosos parten para fundar un colegio en Manchuria. La Provincia canadiense tuvo que dividirse, primero en 1938, (Montreal y Joliette), y más tarde en 1955, (Abitibí y San Lorenzo). Por último, algunos religiosos canadienses implantan la Congregación en Japón (1948), en Taiwán (1953), en Perú (1959) y en Haití (1965).

La provincia de Chicago se desarrolló en una dirección que le caracteriza y que asocia las grandes instituciones de enseñanza, la enseñanza superior, las capellanías y las tareas parroquiales, siempre con un personal muy cualificado. La provincia funda un colegio en Bogotá (Colombia) en 1961.

Al final de las grandes dificultades que les habían golpeado, las provincias francesas se reconstruyeron poco a poco. Sus compromisos se han mantenido fieles al pasado. Tiene una muy buena inserción en las parroquias y una estrecha colaboración con el clero. En 1955, unos religiosos franceses fundaron un colegio en Bouaké (Costa de Marfil).

La fundación en España tuvo un desarrollo lento al principio. Luego, a partir de 1920, bastante más firme. A pesar de las incertidumbres de la guerra civil, (1936-1939), las comunidades de España formaron, en 1937, una Viceprovincia que, diez años más tarde, se convirtió en Provincia por derecho propio. Que, en 1957, fundó un colegio en Viña del Mar, (Chile).

El tiempo de las corrientes de aire
El Concilio Vaticano II aportó el aire fresco que deseaba Juan XXIII y permitió situar mejor la vida religiosa en la Iglesia. Pero, a esta actualización deseada por el concilio se añadió, un poco en todas partes, la contestación que flotaba en el aire a finales de los años 60, (en mayo del 68). La crisis de las instituciones, la fragmentación de las comunidades, los numerosos abandonos, provocaron una interrogación sobre la identidad del Clérigo de San Viator.

Sin embargo, una reflexión iniciada en los Capítulos generales de 1969 y de 1972, y extendida más tarde a toda la Congregación, una animación pastoral preocupada por las personas, la redacción de la Constitución renovada (1978), ha permitido, poco a poco, redescubrir la esencia de la misión y de la vida religiosa de los Clérigos de San Viator.

Durante el proceso de actualización, los asociados laicos fueron redescubiertos con toda naturalidad. "De acuerdo con una idea querida de nuestro fundador, dice la Constitución, nuestra Congregación acepta asociarse con otras personas que deseen participar de su misión, de su vida espiritual y de su vida comunitaria". Así es como los cimientos planteados por Luis Querbes permiten, ciento cincuenta años después, la construcción del complemento que él consideraba indispensable para su proyecto. Laicos que comparten la misión, viven el espíritu de la Congregación y participan, en cierta medida y con las modalidades propias de cada país, de la vida de las comunidades locales.

Y ahora
"Anunciar a Jesucristo y su Evangelio, y suscitar comunidades donde se viva, se profundice y se celebre la fe". Así es como la Constitución traduce hoy la misión de los Clérigos de San Viator, que el Padre Querbes definía como "la enseñanza la doctrina cristiana y el servicio del santo altar". En su tiempo, el dinamismo del Fundador lanzó a los Catequistas de San Viator según esa manera de servir, sobre todo entre los jóvenes, y en estrecha colaboración con los laicos y el clero diocesano.

Actualmente, precisa el Capítulo de 1984, "En fidelidad a las intenciones del Padre Querbes, esta misión nos envía sin duda a todos los hombres, pero especialmente a los jóvenes desfavorecidos, ya sea en la escuela o fuera de ella, en la parroquia o en las nuevas comunidades cristianas, en medios no cristianos o de cristianos solo de nombre". Los nuevos compromisos se han realizado al alba del siglo XXI, en Belice, en Burkina Faso, en Honduras y en Bolivia.

La Comunidad viatoriana cuenta actualmente con 479 religiosos y 289 asociados, repartidos entre provincias y fundaciones establecidas en 16 países.


Robert Bonnafous, csv

Vourles, cuna de la Congregación Vourles Colegio Sacré-Coeur, en Rodez. Primeros pasos en la expansión La siguiente expansión se dirigió a Estados Unidos, (Chicago). Colegio Sacré-Coeur, en Rodez. Primeros pasos en la expansión En 1903, la Congregación se abre paso en España, (Escoriaza). Posteriormente, la Congregación se estableció en Chile, (Viña del Mar).
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